The Guild

Casi todos hemos pasado por una situación similar al acercarnos a los 25 años: el trabajo nos deprime, no sabemos qué hacer de nuestra vida, odiamos a la gente feliz. Nos volcamos casi siempre a las mismas distracciones: yoga, gimnasio, vegetarianismo, TV, videojuegos, Internet. A mí la crisis me agarró tarde y feo, con todos los ítems del listado y otros más que por vergüenza no enumero. Mis textos nunca fueron lo suficientemente buenos como para sentirme segura de escribir profesionalmente, ni tan malos como para abandonar la carrera literaria. Estaba atrapada en la mediocridad, temerosa de fracasar y de hacer el ridículo. Y entonces… una noche, en vez de trabajar en mi tesis, empecé a ver The Guild. A los 30 segundos del primer capítulo, Codex, la protagonista, dice en su vlog: “My therapist broke up with me”. Esa frase encerraba tanta genialidad, tanto humor y honestidad que casi me explota la cabeza. Quise saber quién, cómo, por qué y así llegué a Felicia Day, la creadora, guionista y actriz de la serie.

Day decidió contar su propia historia de depresión e incapacidad de adaptarse al mundo adulto y el refugio que encontró en World of Warcraft, y cómo esa misma fuente de adicción y aislamiento fue su salvación cuando la convirtió en The Guild. Pese a su aparente candidez y a que fue hecha para internet (los episodios duran 5 minutos), hay una autorreferencialidad y un juego meta-meta-narrativo muy cerebral y sutil que le otorga a la serie una profundidad no pedante; el guión es divertido a morir (Day es una guionista genial) y los personajes son perdedores adorables que logran triunfar a su modo. La producción de The Guild es tan inspiradora como su trama: el buen ambiente y la química entre el elenco y todo el equipo se notan en cada episodio; y por eso, además de todo lo demás, hay que verla, porque aunque no sepas nada de videojuegos o de adicciones o depresiones, hay algo que todos tenemos en común: como dijo Codex, “This game is such a metaphor for life!”

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