Star Trek: The Next Generation: Némesis

Hace poco pesqué en SyFy Channel la última película de Star Trek: The Next Generation: Némesis, y decidí verla por segunda vez. Encontré algo aún más triste que ver a Data explotando en millones de partículas en el vacío sideral: Picard convertido en un cerdo cínico.

Al comienzo de Némesis, Picard está oficiando la boda del Comandante Wil Riker y la Consejera Deanna Troi, miembros de su tripulación desde el viaje inicial del Enterprise D. Bromeando, pues ahora tiene que buscar una nueva consejera y un nuevo primer oficial, les dice: “Claro, ustedes son felices, pero ¿qué hay acerca de mis necesidades? Todo esto es una maldita inconveniencia.” Luego, “Deanna Troi, has sido mi guía y mi conciencia. Me has ayudado a reconocer las mejores partes de mí. Eres mi familia.” Es un momento hermoso y conmovedor, pues no siempre vemos el lado más íntimo y sociable de Picard.

star-trek-nemesis_posterPero pronto aparece el Virrey de Shinzon, un clon de Picard criado en un planeta enemigo que creció en medio de la más desesperanzadora miseria. Shinzon quiere, obviamente, destruir la Tierra. Para conseguirlo, nadie sabe por qué, decide usar sus habilidades psíquicas para violar mentalmente a la Consejera Troi (pues ella es Betazoide y éstos son émpatas: telépatas que perciben las emociones ajenas). El acto ocurre mientras Troi está teniendo relaciones con su esposo Riker. Es espeluznante. Troi y los fans no merecemos esto. Luego del horror, Deanna y Riker van a la enfermería, donde se encuentran con Picard. Éste le pide: “Deanna… ¿puedes describirlo?” Ella, temblorosa y despeinada, responde “Fue una… fue una violación. El Virrey de Shinzon parece tener la habilidad de penetrar dentro de mis pensamientos. Me he vuelto un riesgo. Solicito ser relevada de mis deberes.” Y Picard responde: “Permiso denegado. Si puedes soportar más de estos asaltos, te necesito a mi lado, ahora más que nunca.” Repito: Picard le pide a Deanna Troi, su familia, que se deje violar para salvar al mundo. Independientemente de si Troi aceptaba el trato o no, la escena impide que sigamos el juego de la ficción. Las preguntas ahora se dirigen al autor: ¿es necesario poner a Troi en una situación como aquella para llegar a un punto en la historia que no tiene que ver con ella? ¿Es necesario hacer de Picard un cerdo? ¿Deberían los creadores de una franquicia pensar en lo que esperan sus fans? ¿Hay que aceptar las decisiones de un guionista solo porque la obra es canon? ¿Es justo que el canon se decida unilateralmente? En la TV no hay un solo autor como sucede con una saga literaria. La escritura en TV es una guerra galáctica por el control creativo, y eso lo muestra William Shatner magistralmente en su documental Chaos on The Bridge.

En la cultura popular, Picard es el arquetipo del líder diplomático, académico, distante, noble, justo, apegado a las normas pero capaz de romperlas cuando atentan contra su gente, su nave o la Tierra. Casi por unanimidad del fandom y la crítica, se considera que el mejor de los 178 episodios de Star Trek: TNG es The Inner Light, centrado en Picard. Allí vemos todo el rango moral y emocional del capitán, su vida entera en 45 minutos. El personaje crece inconmensurablemente. Hasta que llegó Némesis: la enemiga de los fans.

Gracias, John Logan. No importa cuántos premios tengas, lograste lo que ni Shinzon, ni los Borg, ni nadie había logrado: destruiste a Picard.

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