De África, por África, hacia África

What Happened, Miss Simone?

En una serie de charlas tituladas “The Unanswered Question” del legendario director Leonard Bernstein, éste sugiere que existe una gramática innata y universal en la música, sea cual fuere su género. Esta gramática, asevera Bernstein, se estructura de la misma forma que el lenguaje oral; fonemas, sonidos, frases, oraciones; y por eso Bernstein propone la existencia de un origen común, casi primigenio, en el lenguaje de la creación. La música, más que ninguna otra expresión artística, nos moviliza casi sin que nos demos cuenta. Casi sin quererlo. A veces la sobrecarga emocional nos deja aturdidos, sin palabras en ese hermoso y cálido espacio donde atisbamos algo más grande que nosotros y que es, al mismo tiempo, parte de nosotros. La catarsis musical tiene un poder casi mítico, y por eso no se puede hablar de música sin hablar también de política, espiritualidad, religión, territorio, conflicto.

Dos magníficos documentales sobre dos de las voces más estremecedoramente hermosas de la historia, muestran ese mítico poder de la catarsis de forma casi opuesta y extrañamente similar en sus paralelismos: What happened, Miss Simone? y Youssou N’Dour: I Bring What I Love. En ambas cintas, somos testigos del momento en que el artista toma una decisión que resonaba con su deseo de conectar más profundamente con su propia verdad y con su público y su historia, y cómo esa decisión, paradójicamente, genera rechazo. Nina cambia su sueño de ser “la primera pianista negra de música clásica en tocar en el Carnegie Hall” por la militancia a favor de los derechos civiles de los negros en el EE.UU de los 60. Su bipolaridad casi fatal al final logra ponernos de su lado, aunque ella lo no haya querido tanto. Duele verla, no como duelen la belleza o la mentira, sino como cuando se presencia la fragilidad de una talentosa artista obligada a elegir entre su sueño y sus principios.

En el caso de Youssou, leyenda viva en su país y heredero de la tradición griot de narrar la historia de su pueblo, su proyecto es crear un álbum (el bellísimo Egypt) que transmita al mundo la mística pacifista de las hermandades sufí del Islam senegalés. Significó su primer fracaso nacional, pues lanzó el disco durante el Ramadán y su profundo acto de fe se interpretó como una ofensa. Cuando poco después ganó un Grammy por Egypt, Senegal recibió a N’Dour con los brazos abiertos del perdón.

Uno no puede dejar de pensar, al final de ambos documentales, que el tiempo es muy corto para perderlo en ideologías que nos ensordecen ante la belleza de ciertas voces. Y que las voces, incluso las más hermosas, algún día se apagan.

, , , , , , , , , ,

Todavía no hay ningún comentario.

Deja un comentario