Lo Mejor Del 2015: Daniel Llanos, Transparent

Póster de Tangerine

Mi película favorita del año es Tangerine (no abran el tráiler en el trabajo), famosa por ser rodada enteramente en un iPhone 5 en diez días. Lo más sorprendente es que no deja de ser una mera curiosidad que se pierde en la grandeza de la historia. Ya lo dijo Roger Deakins, uno de los fotógrafos de cine más importantes de la historia:  “Lo que importa no es el medio que usas para contar tu historia, es que uses las herramientas que necesitas para serle fiel a ese historia.” Tangerine es la historia de Cin Dee Rella, una mujer transgénero, que, después de estar presa 10 días por prostitución, se entera de que su novio (el chulo del barrio) le estuvo poniendo los cuernos con otra prostituta que trabaja para él, una chica blanca que nació mujer. Desde ese momento, llena de una rabia violenta, y acompañada de su mejor amiga Alexandra, también una prostituta transgénero, Cin Dee se embarca en un viaje por las coloridas calles de Los Ángeles en busca de explicaciones. Sean Baker, director de la película, cuenta esta historia con energía e ímpetu, sin parar ni para respirar, a través de planos secuencia larguísimos que acompañan el caos emocional de Cin Dee. Es una película que, como sus personajes, no tiene miedo de ser visceral y contundente, sin importar a quién ofenda.

Virus Tropical, de Power Paola

Cuando cerré la contratapa del segundo cómic de POWERPAOLA, Virus Tropical, estaba completamente seguro de nunca haber leído algo asi. Esta novela gráfica es el coming-of-age autobiográfico de Paola Gaviria, y narra su vida desde el instante que fue concebida en el útero de su madre en Ecuador hasta sus 18 años, después de haber pasado los anteriores 10 viviendo en Cali, Colombia, país de origen de sus padres. Para acompañar la historia están los dibujos, que, a pesar de apoyarse en la estética do-it-yourself a lápiz y tinta, son obras detalladísimas que tienen un entendimiento espacial dentro de cada recuadro y una diagramación sorprendente y virtuosa. Se ven los vínculos a Marjane Satrapi (Persépolis), Alison Bechdel y Julie Doucet (a quiénes la autora cita como influencias), feroces voces del feminismo y de la constante guerra contra la desigualdad de género en el medio del comic, pero Virus Tropical es diferente.  Donde Persépolis se enfoca en el ámbito socio-político de la vida de Satrapi, Virus Tropical es vitalidad, la cotidianidad familiar de crecer en Quito (Ecuador). Es vivir en el Cali de los carteles a finales de los ochentas, escuchar The Pixies y fumarse un porro. Este es un comic crudo y poderoso, pero a su vez bello y sensible, como su autora y sus personajes.  

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