Brittany Howard, The Alabama Shakes, y La Música Visceral

La música, a diferencia del cine, la televisión, la literatura y los juegos de video, es el único medio que disfruto a diario, que no analizo y desmenuzo, es solo algo que siento.  No tengo idea qué es un acorde, para mi una octava es algo en lo que se divide un guión audiovisual para poder desglosarlo, y no se cual es la diferencia entre timbre y tono.  Como el amor, la música es algo que, para mí, tiene sentido solo en el corazón, y a veces en la tripa. 

Brittany Howard en concierto

Y es por eso que mi recomendación musical es Brittany Howard, lider de las bandas Alabama Shakes y Thunderbitch y una de las cantantes más honestas y crudas que he escuchado este año. Originaria de Athens, Alabama, estado que carga tatuado en su brazo derecho y hogar del Festival Anual de Grasa, trabajó entregando correo durante muchos años mientras se enseñaba a ella misma a tocar guitarra y a buscar a los integrantes para su banda de covers, The Shakes.  Después de varios años de tocar en bares de mala muerte lograron reunir suficiente dinero para grabar su primer disco, Boys & Girls, una mezcla de vintage soul, guitarras blueseras melancolicas y letras adolescentes sobre crecer en un caluroso pueblo del sur de los Estados Unidos, donde manejar en un Chevy descapotable sin rumbo alguno, botella de guaro en mano, con el chico que te gusta del colegio, es el único plan que hay.  Es primigenio, analógico, poderoso y una muestra de la voz de Howard, entrenada en coros de gospel de iglesia desde muy pequeña. Dos años después, Howard busca separarse del título de revisionista del soul que le dio la crítica después del primer disco y se manda Sound and Color.  Un disco que, si bien sigue alimentándose de los ritmos y raíces musicales del sur, es más elegante, más maduro y más contemporáneo, donde los solos de guitarra, se ven acompañados de una banda más cohesiva, que juega con ritmos experimentales y digitales, y de la voz de Howard, que se siente cada vez más matizada, enfocada e íntima. Si el anterior disco es una cerveza helada en un tarde soleada en la playa, este es un bourbon añejado en barriles de roble. Ni seis meses después, nos entrega su nuevo proyecto Thunderbitch. Aquí es más como que dijo “quiero tocar duro y pasarla bien”, o como dice en la página web de la banda: Rock n´Roll. The End.  El soul ha sido completamente reemplazado por el garage rock y punk de los Ramones y New York Dolls mezclado con tintes de ese sur tan característico que le trae la voz de Howard a cualquier canción y que eleva a la banda de ser una banda de rock más a algo que tiene una personalidad propia.

Pero con todo este amor que he derrochado por Brittany Howard, nada los va convencer tanto como que la vean en vivo (o en YouTube), ahí es donde ella brilla.  Cada vez que abre la boca, sea para soltar un canturreo angelical como en Over My Head o alaridos guturales como en Gimme All Your Love, cada vez que su boca se distorsiona tocando un solo de guitarra en su preciosa Gibson, se ve una mujer que ama lo que hace, que está tocando con el corazón en la mano ofreciéndole a su público, desnudandose, entregándose.  Y es ahí cuando nada más importa.  Es solo amor.

, , , , ,

Todavía no hay ningún comentario.

Deja un comentario