Q&A: ¿Que héroe les gustaría que existiera?

Bienvenidos a nuestra edición de fin de semana, la versión light donde dejamos de lado la vergüenza y respondemos una pregunta elegida de manera totalmente autocrática por un servidor. Si tienen alguna sugerencia para la pregunta de la próxima semana tuitéenla a @alvareteNL o escríbanla en nuestra página de Facebook.

La pregunta de hoy es:

¿Que héroe les gustaría que existiera?

Denise Nader, Dr. Horrible tiene un PhD en horribilidad

Los héroes me incomodan. Los superhéroes, los héroes mitológicos y los contemporáneos que luchan contra la maldad y el caos de la civilización moderna: un transeúnte que rescata a un perro callejero de una zanja abandonada. Quiero decir: esas historias me entretienen, me conmueven, pero me incomodan un poco (mucho). Me recuerdan que mientras hay seres valientes que ponen en peligro su vida, sus posesiones, su comodidad, yo estoy aquí sentada sin hacer mayor cosa. Y el problema no es solo el sedentarismo, sino el deseo y la fantasía de querer hacer algo importante, trascendental. “Pero no sé cómo”. La realidad me abruma. El lado oscuro de los héroes no es la versión pomposamente “bizarra” de los estudios cinematográficos, sino lo que esos héroes nos revelan sobre nosotros mismos. Pensamos que mientras haya héroes, el mundo tiene esperanzas. Es un sentimiento de soberbia casi bíblica. El héroe nos vuelve egoístas. Yo jamás me arriesgaría para ayudarlo: “quién lo mandó a ser héroe”, pensaría, mientras huyo del fuego como George Costanza. “Es su deber salvarnos”, cantamos cogidos de las manos mientras celebramos estar vivos. El héroe es nuestro vanitas: al retrasar nuestra inminente muerte, nos recuerda que esta es inevitable. “Eres mortal”, nos susurra el rítmico ondear de su capa o de su pelo.

Dr. Horrible

Quizá, el único héroe que me gustaría que existiera es Dr. Horrible, de Doctor Horrible’s Sing Along Blog, un cortometraje musical de tragicomedia para internet; producido, dirigido y coescrito por Joss Whedon durante la huelga de escritores en el 2008. Dr. Horrible es un villano científico-político que quiere pertenecer a las grandes ligas de supervillanos. Su misión es salvar al mundo de la superficialidad y la maldad: “el mundo es un desastre y yo necesito gobernarlo”. Dr. Horrible nos fuerza a ver lo que queremos ocultarnos: cuán responsables somos del caos simplemente por nuestra pasividad. Por eso es un villano. Pero además, es un villano que tiene dudas, que sabe escuchar y reconocer dentro de sí la línea que divide al bien del mal: cuando se traiciona y se miente a sí mismo. Y aunque cruza la línea y pasa a ser un supervillano, no olvida que él también está ciego. Si existiera y hubiésemos seguido de cerca su historia, quizá seríamos más compasivos con nuestro lado oscuro: el miedo y el rechazo generan más miedo y rechazo. Y de eso ya tenemos demasiado.

Daniel Llanos

“…You people don’t know what the truth is! It’s there, just under their bullshit, but you never look! LIES ARE NEWS AND TRUTH IS OBSOLETE!”

Muchos amigos míos son periodistas y escritores en Ecuador, una labor que se vuelve cada vez más peligrosa, demandante y represiva.  Algunos pelean hasta la muerte por sus derechos de libertad de expresión, aguantando golpe tras golpe mientras otros pelean desde los márgenes, una decisión comprensible ante las amenazas del régimen, pero muchos de ellos han preferido no luchar más y han tirado la toalla.

Es por eso que yo quisiera que Spider Jerusalem, personaje principal del cómic Transmetropolitan (de Warren Ellis y Darick Robertson) se pegue un brinco a esta realidad a armar un poco de relajo.  En la historia, Spider es un vulgar, perturbado, amargado pero brillante periodista “gonzo”, inspirado por el gran Hunter S. Thompson, que sufre de un odio profundo hacia las figuras de autoridad que abusan del poder.  Spider decide salir de su retiro para ayudar a su editor a destronar al presidente de turno, apodado La Bestia, de su metrópolis futurista, con su estilo anarquista no bullshit. Su primer artículo sobre las elecciones donde La Bestia sube al poder consiste enteramente de la palabra FUCK repetida 8,000 veces.

Spider es un tipo que pone su cuerpo y mente en segundo lugar a la búsqueda por lo que él llama “ La Verdad”, la cuál considera la única arma que se necesita para destruir el sistema desde dentro. El sacrificio por esta verdad y su forma poco usual de mostrarsela a su ciudad es lo que considero lo hace un mal necesario.  No estoy diciendo que estoy de acuerdo con sus métodos, sobre todo los más violentos, pero tal vez, un poco de caos y “verdad”, nos vendría bien.

Daniela Gaviria

Para darle un tono romántico al alvaretter de hoy quiero escribir sobre héroes que existen, personas que enfrentan situaciones extremas y que de alguna manera se sacrifican en su lucha contra el mal. Les presento a un némesis que da miedo de verdad, el emperador de todos los males, como lo bautiza el oncólogo Siddartha Mukherjee en su biografía del cáncer.

El Emperador de Todos los Males es un libro de divulgación científica sobre todo lo que tenemos documentado en la lucha contra el cáncer, desde la época en que todavía no lo habíamos bautizado como tal hasta hoy, pasando por los avances increíbles que se hicieron a raíz del descubrimiento de los rayos x. Es una biografía de personas, de la fuerza de los primeros pacientes, la mayoría niños, debido a nuestra esperanza de vida a lo largo de la historia. Sobre los doctores y su locura, la locura de querer encontrar la cura para algo que ni siquiera sabían qué era.

Hay mucho de obsesivo en la lucha contra el cáncer, de la gente que le dan la terrible noticia, de sus familias y de la plata, del país de donde eres, tu poder adquisitivo, tu edad… Todos se convierten en factores que determinan tus probabilidades de supervivencia. Tengo la suerte de no haber tenido que escuchar las palabras malditas: “es cáncer”, pero tengo mi historia con la enfermedad en la familia. Sobre todo cicatrices, pérdidas terribles que he tenido que superar, pero también he tenido momentos casi milagrosos, donde he visto suceder cosas que no podían suceder. Nos pasa a nosotros, me imagino, que el resto de ficciones es una catarsis, pero si quieren saber más de este tema de la gente que inventó las primeras quimioterapias, de los primeros cirujanos que cortaron tumores y de los primeros pacientes que tuvieron que vivirlo para llegar aquí, les recomiendo la obra de Mukherjee, es una libraco de miles de páginas pero con un idioma muy amigable para los que no sabemos mucho de ciencia. Tiene cosas sobre medicamentos y patologías que no se entienden, pero cuando habla sobre la locura, la esperanza y todo lo demás a lo que le hace homenaje este libro seguro que podemos sentirnos identificados.

Alvaro González

De todos los héroes míticos y, aunque suene a respuesta fácil, me gustaría que existiera Superman. Pero no el Superman de los cómics, ni el de Man of Steel, sino el de la película de 1977, interpretado por Christopher Reeve.

¿Reportero del Daily Planet?

¿Reportero del Daily Planet?

El Superman moderno es una representación literal del Übermensch de Nietzsche: una masa de músculos innecesarios (sin entrar en discusiones de tienda de cómics sobre lo implausible de que Superman sea musculoso) que elimina su humanidad cotidiana. Lo que queda es un personaje distante en sus dos formas: la de Superman, y la del supuesto disfraz que elige para hacerse pasar por uno de nosotros. El Superman de Christopher Reeve (y sobre todo su Clark Kent) son héroes para una época más romántica. Y lo que necesitamos en esta era de violencia no es un superhéroe que golpee un villano a través de un edificio habitado, sino el que al final consigue mirar a Lois Lane a los ojos a pesar de que le da vergüenza. Pequeñas victorias, como en la vida real, no el “AMERICA FUCK YEAH” que parodiaba Team America: World Police.

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