Q&A: Star Wars: The Force Awakens

Bienvenidos a nuestra edición de fin de semana, la versión light donde dejamos de lado la vergüenza y respondemos una pregunta elegida de manera totalmente autocrática por un servidor. Si tienen alguna sugerencia para la pregunta de la próxima semana tuitéenla a @alvareteNL o escríbanla en nuestra página de Facebook.

Hoy no hay pregunta, solo hay Star Wars. Dos opiniones (sin ningún tipo de spoilers, así que lean tranquilos), y Carrie Fisher.

Daniel Llanos, “Episode VII: The Force Awakens”

The Force Awakens

Acabo de regresar de ver el Episodio VII. No me interesa reseñar la pelicula, eso se lo dejo a gente más experimentada que yo. Lo que sí quiero es explicarles, muy brevemente, por qué me pareció maravillosa The Force Awakens.

Hay cosas de The Force Awakens que no funcionan, pero la mayoría de ellas no importan:  cuando salieron los créditos finales lo único que podía pensar es lo bien que lo había pasado. La mayoría de sus desaciertos se ven opacados por todo lo que hace bien, y sentí que acababa de ver no solo una buena pelicula de Star Wars, sino una buena pelicula y punto, el inicio, muy humano, de una nueva ópera espacial dentro del mismo universo que ya conocíamos, y un gran punto de partida a lo que seguramente será un Episodio VIII muy oscuro. Es una película que te sumerge en un mundo donde se siente el peso de los 15 años que han pasado desde la última vez que lo visitamos, un universo gastado pero lleno de vida que respira y logra, entre sus constantes (y un poco cansinos) recordatorios a la Trilogía Original, contar una historia de una nueva generación. Nuevos personajes que, para cuando acaba la pelicula, te importan más que Han, Luke y Leia. Finn es chistoso e ingenuo sin sentirse como un remake de Luke, Rey es la guerrera que Leia no es, Kylo Ren es aterrador en formas que a Darth Vader ni se le hubieran ocurrido, y Maz Kanata es, sin lugar a duda, lo mejor que ha salido de la saga desde Yoda. The Force Awakens es una pelicula que tiene la Trilogía Original corriendo por sus venas, pero demuestra que tiene la personalidad de un ser nuevo que no quiere vivir en las sombra de nadie.

Alvaro González, “Episode VII: The Force Awakens”

The Force Awakens es una película diseñada para gustar al máximo porcentaje posible de la población, desde el cincuentón más fanático a las niñas de seis años que quieren un muñeco de Rey. Lo bueno de esto es la diversidad del elenco: el universo de Star Wars ya no parece una convención del KKK. Lo malo es que, en ese intento de agradar, la película vuelve a repasar los tópicos, no solo del género, sino de Star Wars. The Force Awakens se siente familiar porque es familiar, desde el “We’re doomed!” de C3-PO, hasta el “I have a bad feeling about this”. Es una pena que la película sienta la necesidad de invertir dos horas estableciendo sus bona fides y guiñándole el ojo a la audiencia cuando Star Wars es una de las propiedades mediáticas más grandes de la historia. Una vez que la película decide que tiene al público en bolsillo nos muestra quince minutos originales, y es entonces cuando la película vibra y muestra la grandeza de su premisa, pero ya es muy tarde: corte a créditos, y a esperar dos años entre spin-offs, cómics y demás.

No quiero que piensen que no me gustó la película. Todo lo contrario: me pareció muy entretenida, y con un elenco absolutamente inmejorable, no solo a nivel de actores sino de personajes. John Boyega es perfecto como Finn, el stormtrooper rebelde; Kylo Ren es un villano tremendo, digno de la capa de Darth Vader; pero Rey es la verdadera revelación de la película. Es refrescante ver a una mujer que no necesita que nadie la salve pero que no se ve reducida a actuar como un hombre con pechos. Oscar Isaac es tremendo como Poe Dameron, el mejor piloto de la galaxia y una evolución del personaje de Han Solo en la trilogía original. Y dos caras familiares, Han Solo y Leia, tal vez los más afectados la duración de 2h15m de la película. Eché en falta verlos más en pantalla, explicando qué les pasó en los últimos 30 años. Lo peor de The Force Awakens es que desperdicia estos personajes, los nuevos, clásicos instantáneos, en una historia que, para bien y para mal, es el Star Wars de antaño. Aún así, no puedo esperar a que me cuenten más de este nuevo universo. Mi decepción viene de ver que el talento está allí, en pantalla, esperando a que alguien los aproveche de verdad. Después de que me lo repitan durante dos horas, quedan claras dos cosas: Disney sabe lo que hace, y Star Wars está en buenas manos.

Carrie Fisher y la col de bruselas

Carrie Fisher es lo mejor de Star Wars.

Carrie Fisher es lo mejor de Star Wars.

El año pasado recibí una llamada de mi abuela: “Denisita, quiero que veas un show de la hija de Debbie Reynolds, es una loca, me ha hecho reír”. Me olvidé del asunto hasta que un tiempo después, mi abuela volvió a llamar y solo dijo (ni siquiera “Aló”): “¡PON HBO!” Y cerró. Puse HBO. Y la llamé de regreso: “¿Qué tengo que ver? Ahorita está hablando la Princesa Leia”. Me contestó: “¡Claro, pues! La hija de Debbie Reynolds! ¡Mírala!” Confieso que me dolió ese “¡claro, pues!”. No tenía idea del parentesco. Me sentí como una fake geek girl. “Qué confesión tan aburrida”, pensarán ustedes. Y lo es. Solo tengo confesiones aburridas porque no soy Carrie Fisher. A estas alturas, es evidente que el don cómico, histriónico, narrativo y sacramental de Carrie Fisher es capaz de conmover a un público cuyo rango va de los 20 a los 90 años. Rango universal, mejor dicho. Porque Fisher es brillante y no se guarda nada en Wishful Drinking: el one woman show que pone en escena sus memorias (que disfruté tanto como el performance) sobre la vida pre, durante y post George Lucas y Star Wars; su alcoholismo, consumo de drogas, desorden bipolar, romances, electroshocks, polémicos trajes y esa vez que Dan Akroyd la salvó de morir asfixiada con una col de Bruselas. (O quizá leí eso último en Wikipedia). 

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