Lo Mejor Del 2015: Daniela Gaviria, “El Arte de Pedir”

Amanda Palmer, This is the future of music

“El Arte de Pedir: Lo que he aprendido sobre dar, aceptar y dejar de sufrir”, de Amanda Palmer

Este año lo termino escribiendo sobre El Arte de Pedir, el primer libro de Amanda Palmer. Música, artista emprendedora del internet, tiene a sus espaldas una de las campañas más exitosas de la historia de Kickstarter, recaudó un millón de dólares sobre una meta de 100.000, haciendo desmayar a las disqueras y disparando todas las alarmas sobre el dinero y el arte. Con el peso del éxito vino la furia de internet, y la polémica que te hace apresurarte al unfollow (como me confesó el mismo Alvarete que hizo cuando supo esta historia). Resulta que Amanda ahora es millonaria, se ha casado con un flaco adinerado y sexi: NEIL GAIMAN (*suspiro colectivo*), y encima  su disco tiene éxito a pesar de que lo regalaba ella misma por internet a cambio de que pagues lo que quieras. Ese disco, Theatre is evil, no tuvo que pedirle un favor a nadie: pegó en todos lados del internet. Amanda se embarcó en la gira que había prometido en su campaña de crowfunding, y en los conciertos había fiestas privadas por las que sus fieles y amados fans habían pagado un buen dinero, incluso ofreciendo en algunas de ellas cenas con ella y NEIL GAIMAN (*suspiro colectivo*). ¿Qué hizo Amanda Palmer, la nueva peona del capitalismo ? Pidió que si algún músico podía acompañar a su banda en sus conciertos (gratis) a cambio te podías quedar a la súper-fiesta como invitado de honor, fiesta en la que todo el mundo te iba a dar amor del bueno (gratis).

De repente esta revolucionaria de la música se convirtió en una pesetera, arrogante del mal. Salieron músicos a decir que como es posible que recaudando diez veces más de lo que necesitaba no le pague a los artistas lo que debería de pagarles. (Nota del editor: fue aquí cuando dejé de seguirla en Twitter, no antes). La discusión es legítima y compleja, por un lado nadie iba obligado y consiguió músicos para todos los conciertos y por otro lado, ¿no era eso explotación? ¿Dónde está la línea? En su libro Amanda explica como la cruzada mediática que se emprendió contra ella sobre este tema la dejó hundida en una profunda depresión, después de todo ser atacada duramente en su terreno (Twitter, Facebook, foros y demás redes sociales) era precisamente su talón de Aquiles.

No obstante, resurgió, y aprendió una buena lección sobre el arte de pedir, que consiste en que tienes que comprometerte a recibir todo lo que venga, lo que necesitas y más. Esto lo aprendió haciendo de estatua viviente en un parque en Philadelfia, como explica bien en su charla TED. Amanda hace un recuento de los puntos que tuvo que conectar para convertirse en la persona que es y los dilemas a los que uno se enfrenta cuando decide abrir su vida y arte de par en par al mundo. Explica como cuando se encontraba frente a su proyecto artístico más grande, sin dinero para empezar, su marido Neil Fucking Gaiman le ofreció financiarlo, a lo que ella se negó rotundamente. Aceptarlo hubiera sido venderse, ¿o no? Solo es un préstamo de la persona con la que compartes tu vida y tus proyectos. El Arte de Pedir es un viaje hacia la valentía de ser vulnerable, también tiene mucho de cursilería de amor entre una artista y sus fans, pero se le perdona cuando toca el tema del arte y del artista. Para ser un artista, dice Amanda, hace falta de olvidar esa voz que tenemos en el inconciente que nos dice que somos un fraude. La policía del fraude no existe, y solo tú puedes legitimarse como artista. Y como artista, para crecer tienes que conectar, y lo que haces tiene que llegarle a la gente. Eso queda claro: Amanda conecta. Sus letras son valientes (“when you are stuck, write the next true sentence”) y para eso no hay truco de marketing que valga. Los lectores huelen al impostor desde lejos, y Amanda puede ser muchas cosas, pero lleva quince años partiéndose la cara en el mundo de la música independiente. Y eso se nota.

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