Oldboy, de Park Chan-wook

Oh Dae-su, fanático del do-it-yourself.

Oh Dae-su, fanático del do-it-yourself.

Quiero comer algo que esté vivo.

–Oldboy (Park Chan-wook, 2003)

Siempre he tenido presente esta cita, no solo porque corresponde a una escena que se dispara en mi cabeza cada vez que me siento en una barra de sushi sino por lo que significa para el protagonista de OldBoy: un hombre encerrado y torturado durante años que acaba de escapar y necesita probar a qué sabe no estar muerto. Cuando se desarolla con un primer plano del protagonista devorando un pulpo vivo sabes que te enfrentas a una película que pondrá tu humanidad en modo avión. Esa es la firma de un thriller de Park Chan-wook.

Oh Dae-su es el protagonista de lo que comienza como un misterio. Es un tipo derrotado y autodestructivo, pero sobre quien nos cuesta emitir más juicios. Lo vemos  amanecer en la habitación de un hotel de mala muerte sin saber cómo llegó allí. Su único contacto con el mundo son las noticias que ve en televisión: su implicación en el asesinato de su esposa y la adopción de su hija en otro continente. No sabe quién es su secuestrador ni cuáles fueron sus motivos, solo conoce la ira y la frustración que expresa mediante gritos, diarios escritos con desesperanza y puñetazos contra la pared. Duerme por el efecto de un gas que contamina la habitación y su memoria. Esto sucede durante quince años: minutos en la pantalla que se sienten como una sangrienta e inescapable eternidad.

Nuestra empatía hacia el personaje comienza en el momento en que logra escapar y se dispone a encontrar a su captor. Es entonces cuando vemos las relaciones que establece con todo aquello que lo rodea. Todo es intenso y parece requerir que Oh Dae-su se consuma en ello: una comida, un encuentro sexual, una pelea inolvidable, y la revelación de una verdad repulsiva e inconveniente. Son precisamente estas escenas las que nos perforan la psiquis y nos retuercen el cuerpo, pero no están ahí sólo para impactar: resultan sumamente necesarias para entender la historia… Una espectacular y violenta historia.

Oldboy es parte de la llamada “trilogía de la venganza” de Park Chan-wook, director oriundo de la otra mejor Corea, a quién conocí en una época en la que pensaba que nada de lo que veía podía afectarme. Estaba equivocada. Me equivoqué nuevamente con Sympathy for Mr. Vengeance, y una vez más con Sympathy for Lady Vengeance. Los invito a cometer el mismo error.

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