Julio Jaramillo Fue Mi Príncipe Azul

Julio Jaramillo, el reuiseñor de América.

Julio Jaramillo, el ruiseñor de América.

Cuando pulsa mi mano 
su cuello fino
Y se agita en mis brazos 
que la aprisionan,
Irrumpe en el silencio 
su dulce trino
Y el eco quejumbroso 
que me emociona

Guitarra vieja, Hugo Moncayo

En lo cotidiano, en la foto de la normalidad, mis padres eran con nosotros como cualquier otra pareja con sus hijos: nos filmaban incansablemente, nos llevaban a tomar helados, había parque, cine y bicicleta (una BMX amarilla, para más señas). Sin embargo, en el fondo de esa aparente tranquilidad ellos no se comportaban como cualesquiera padres con hijos. En mi casa nunca sonó U2, no sabía yo nada de Pink Floyd y no fue hasta bien avanzada la vida –gracias MTV– que supe quiénes eran Prince y Madonna. Crecí en una especie de claustro musical y la cultura pop me fue completamente ajena.

Para que entiendan: yo escuché a Roger Waters cuando Luis, mi marido, llegó a mi vida.

Mi educación se redujo a la colección completa de música clásica de los hermanos Salvat y a los LP´s de pasillos (y albazos) de mis padres. Para mí, Chabuca Granda es la reina, y Julio Jaramillo el amo total. Tanto así, que con ocho años deseé profundamente que me amen como JJ amaba a la que yo creía era su esposa muerta. Mis padres cambiaron a los rubios príncipes de Disney por historias tristísimas de amores trágicos articuladas a golpe de requinto.

El daño está hecho, y mi emotividad desarrolló una teoría: el pasillo se trata del género que contiene en sí mismo a nuestro mestizaje y que además lo hace visible. Creo que sus compases de vals mezclados con la guitarra india iniciaron en su momento (allá por la república criolla) un proceso de hegemonización ideológica en donde reinaba el dolor romántico. Parto del supuesto filosófico que articula Eugenio Trías en El canto de las sirenas cuando afirma que la música puede tener efectos determinantes en nuestro carácter y nuestro destino. Cuando pienso en ese género la idea me resulta obvia: el pasillo es el cuerpo simbólico que unifica a una madre india escondida en el requinto y a un padre español que domina con su idioma y construye imaginarios de dulces damas que suspiran por amores fatídicos:

Vivo de tus palabras y eternamente espero
llamarte mía, como quien espera un tesoro;
lejos de ti comprendo, lo mucho que te quiero,
y besando tus cartas, ingenuamente te lloro

Sostengo que la función de estas canciones tristes, sumergidas en una profunda melancolía, fue dibujar a un nuevo sujeto de identidades paralelas que encontró en el pasillo una manera de articular conexiones históricas y de “igualar” a punta de nostalgia a los habitantes de un Ecuador por siempre conflictuado. Y eso no lo ha podido, ni lo podrá, superar Madonna.

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One Response to Julio Jaramillo Fue Mi Príncipe Azul

  1. julio saquisili ramirez 21 de Agosto, 2016 at 06:06 #

    EL RUISEÑOR DE AMERICA ES INMORTALISADO POR SIEMPRE.TODO ECUATORIANO SIENTE UNA EXTRAÑA REACCION EN SUS SENTIMIENTOS CUANDO SE ESCUCHA SUS CANCIONES.

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